La norma de los 2,5 segundos: cómo vigilo la velocidad de cada web
El lunes 9 de septiembre de 2026, a las ocho de la noche, mi computadora midió sola las diez webs que mantengo. Lo hace cada lunes desde hace dos semanas: un programa las recorre una a una, simula un celular con mala señal y me deja un informe con la nota de cada una. Esa noche el informe traía una lectura incómoda: la web de un taller de maquinados y la de una tienda de ropa vaquera cargando como un tiro, y la mía, la de la propia agencia, en ámbar por segunda semana seguida.
De esa vara de medir va este artículo: por qué son 2,5 segundos, cómo se mide en serio y qué hay detrás de las webs que sí pasan el corte.
Por qué 2,5 segundos
La cifra no es mía. El LCP, el tiempo que tarda en aparecer el elemento más grande de la primera pantalla, es una de las métricas con las que Google evalúa si una página da buena experiencia, y su propio umbral de “bien” está en 2,5 segundos o menos. Ya conté en el artículo del hero con imagen qué es el LCP y cómo una sola foto puede comértelo; aquí toca la disciplina completa: mi norma interna es rendimiento de 90 o más, LCP de 2,5 segundos o menos y CLS, los saltos de maquetación, por debajo de 0,1. Para las diez webs, sin excepciones. La mía incluida, y ahora verás que eso duele.
Cómo se mide esto sin engañarse
El informe del lunes no es “abrí la página y me pareció rápida”. Es Lighthouse, la herramienta de auditoría de Google, corriendo con las mismas condiciones para todas las webs: pantalla de celular, red lenta simulada de verdad (150 milisegundos de latencia y 1,6 megabits de bajada) y un procesador deliberadamente frenado a la cuarta parte, porque el teléfono de tu cliente no es el último iPhone. Cada web se mide tres veces y me quedo con la pasada del medio, para que un pico raro no me cuente un cuento.
Ese último detalle no es manía. Trabajando en la web del taller aprendí que Lighthouse, corrido a mano en mi Mac mientras hago otras cosas, puede oscilar entre 62 y 98 puntos en la misma hora sobre la misma página. Quien te enseña una sola captura de PageSpeed con nota alta no te está mintiendo, pero tampoco te está enseñando gran cosa. Por eso el barrido corre solo, a una hora fija, sin nada más abierto, y por eso me quedo con la mediana.
Y un aviso honesto: este cron nació el 7 de septiembre. Tengo dos lunes de historia, no dos años. La serie irá diciendo cosas más finas conforme crezca.
Lo que salió esta semana
Del informe del 9 de septiembre, con red lenta y en celular:
- donrecio.com, una tienda en línea con fotos de producto por todas partes: LCP de 1,0 segundos.
- grupocervel.com, el despacho contable: 1,7 segundos.
- cervel.net, el despacho legal: 2,3 segundos.
- maquinadoslopez.com, el taller, con una foto real de su nave en la cabecera: 2,5 segundos clavados en el laboratorio, y 95 de rendimiento en móvil cuando lo midió el propio PageSpeed de Google.
- rigolco.com, mi web: 2,9 segundos y 80 de rendimiento. En ámbar.
Sí, la web del que escribe esto sobre velocidad es de las que no pasa el corte esta semana. Podría no contarlo, pero entonces este artículo valdría lo mismo que las capturas con nota alta de las que me quejaba arriba. La medición es pública dentro de mi proceso justamente para que no se pueda maquillar: la web de la agencia tiene pendiente su propia sesión de taller, y cuando la haga, el antes y el después saldrán de este mismo barrido.
Las reglas que trabajan antes que yo
Lo interesante de las webs que sí pasan no es que alguien las vigile mucho: es que están construidas sobre una plantilla donde lo lento, directamente, no compila. Mi kit base rompe la construcción de la web, con error y sin publicar, si alguien intenta colar:
- una imagen de más de 300 KB;
- una foto en PNG o JPG donde debería haber WebP, un formato que pesa menos;
- una imagen sin ancho y alto declarados, que es lo que hace que el texto pegue saltos mientras carga;
- una tipografía cargada desde servidores de Google en vez de servida desde la propia web, o cargada de forma que bloquee el texto;
- más de tres precargas de fuente, porque precargarlo todo compite con la imagen principal y empeora justo lo que venía a arreglar.
Y la regla que no aparece en ninguna lista porque es de nacimiento: estas webs no llevan frameworks de JavaScript. Son páginas estáticas que el navegador pinta sin ejecutar una aplicación entera. En el código del kit dejé escrita la filosofía: una regla que solo vive en prosa es una sugerencia; una regla que vive en el código es una garantía.
Cuando la regla no basta, toca diagnóstico
El taller de maquinados es el ejemplo de la parte artesanal. Su web ya cumplía todas las reglas del kit y aun así el LCP en móvil no bajaba del naranja en PageSpeed. Lo cómodo habría sido culpar a la foto de la cabecera. Medimos: el servidor respondía en 30 milisegundos y la cadena de red completa en 167, es decir, la red no era. El retraso estaba en el trabajo que hacía el navegador para pintar el titular. Se recortaron terceros, se dejó la carga de lo no urgente para después y las hojas de estilo pasaron a ir incrustadas. Resultado final medido por Google, no por mí: 95 de rendimiento en móvil y 100 en escritorio.
La moraleja es la misma de los errores técnicos de SEO: primero se mide, luego se opina. Quitar la foto, comprimir a lo loco o instalar el plugin de moda son opiniones. El desglose de dónde se van los milisegundos es un dato.
Lo que esta serie aún no puede decirte
Todo lo de arriba es laboratorio: condiciones simuladas, iguales para todas las webs, perfectas para comparar y para detectar retrocesos. Lo que el laboratorio no te dice es cómo la vive tu cliente real con su teléfono y su señal, eso que Google llama datos de campo y que recoge de usuarios de Chrome de verdad. Hoy solo consulto ese dato a mano en casos puntuales, como el del taller. Automatizarlo está en la lista, y hasta entonces lo honesto es decir que mi vara mide comparabilidad, no experiencia vivida.
Si tu web tarda en cargar y no sabes cuánto es “tarda”, haz una sola cosa hoy: pásala por PageSpeed Insights dos o tres veces, en la pestaña de móvil, y mira el LCP, no la nota grande de colores. Si sale por encima de 2,5 segundos de forma consistente, hay trabajo que hacer y suele ser menos del que parece. Es el tipo de revisión que hago dentro de mi método para cada proyecto. Y si quieres que le eche un ojo a la tuya y te diga dónde se van los segundos, escríbeme.
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